viernes, 27 de enero de 2012

Efectos del rencor en la salud física y emocional



Efectos  del  rencor en la salud física y emocional
Si el amor de tu vida te fue infiel,  si tus padres te fallaron, si abusaron sexualmente de ti, o cometieron cualquier injusticia contigo, es inevitable que hayas desarrollado sentimientos intensos muy desagradables, lo cual es totalmente válido, porque es una reacción natural ante ese golpe emocional. 
Pasa igual con las heridas físicas,  el cuerpo se resiente, duele y necesitará un tiempo para recuperar su normalidad, el cual dependerá de la profundidad de la herida, el tipo de atención recibida y las defensas que el cuerpo tenga.

Hay personas que creen que el tiempo es suficiente para que una herida del alma sane, pero no es cierto,  hay sentimientos como el rencor, el odio o la amargura que en lugar de desaparecer, se pueden acrecentar o  profundizar y si no logramos exteriorizarlos y deshacernos de ellos, podrían empezar a deteriorar también nuestra salud física,  a lo que técnicamente la psicología le llama;  somatizar. (Padecimientos físicos que tienen su origen en situaciones emocionales no resueltas)

Muy a menudo uso esta frase, “No son las personas ni las circunstancias negativas las que realmente nos destruyen, sino la decisión de retener los malos sentimientos y no perdonar”.

Retener esos sentimientos desagradables, no solo nos hace daño a nosotros mismos, también está comprobado que la amargura se  contagia. Una persona que no está sana emocionalmente afecta a quienes le rodean;  su forma de pensar de hablar o reaccionar, termina influyendo negativamente a los demás.

Si queremos librarnos para siempre de esos sentimientos que  nos afectan física, emocional y socialmente, el primer paso es limpiar la mente y el corazón, exteriorizando a quien corresponde todo lo que pensamos y sentimos; esto lo podemos hacer de manera verbal, pero también se vale hacerlo de forma escrita, lo importante es desahogar o expulsar eso que no me beneficia para nada seguir guardándolo.

Cuando ya estemos seguros que expresamos todo lo que nos molesta, entonces es el momento de tomar la decisión de iniciar el proceso del perdón, el cual es como la medicina que sanará totalmente esa herida,  pero si primero no la limpiamos sacando todos esos pensamientos, recuerdos y  sentimientos, sencillamente el perdón solo será un acto superficial y en cuanto suceda algo en relación con la experiencia sufrida, volverán otra vez todos esos sentimientos desagradables.  Para lograr perdonar de todo corazón, primero hay que vaciar el alma de todo eso que nos causa dolor.

Es importante comprender que el  perdón no es un sentimiento, es una decisión; el perdón no es una sugerencia de Dios, es un mandamiento; la falta de perdón no  afecta a mi ofensor, sino a mí misma; el perdón es la única medicina para un corazón herido.

Una vez que hayas perdonado y sanado esos recuerdos dolorosos, debes  saber que siempre habrá situaciones o personas en la vida que podrán lastimar tu corazón; pero recuerda que aunque es normal que experimentes esos sentimientos tan desagradables, no es normal que los retengas por mucho tiempo, siempre debes aplicar la misma fórmula: Expresar tus pensamientos y sentimientos a quien corresponde y tomar la decisión de iniciar el proceso del perdón.      

Licda. Magda de Garrido

martes, 15 de noviembre de 2011

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